Hay secretos que solo se revelan cuando los ojos están cerrados.
El detective Samuel Rivas fue uno de los mejores. Hasta que el alcohol, el insomnio y los fantasmas del pasado le robaron la vida.
Ahora sobrevive a base de whisky barato y de unas pastillas que le suministra un viejo amigo, un tratamiento dudoso que le promete lo único que ha olvidado: dormir sin pesadillas.
Pero la ciudad vuelve a necesitarlo. Una serie de asesinatos crueles y meticulosamente planeados hace temblar a la Policía. El comisario sabe que solo hay alguien capaz de leer la mente del asesino antes de que vuelva a matar.
Samuel regresa a las sombras de las que nunca salió del todo. Cuanto más se cerca a la verdad, más borrosa se vuelve la línea entre realidad y sueño.
Y lo que está a punto de despertar… podría destruirlo.
Un detective roto.
Un amigo demasiado dispuesto a ayudar.
Una ciudad que sangra en silencio.
