SED
Distopía semiapocalíptica autoconclusiva
Cuando el agua deja de correr
Sed es una novela de tomo único ambientada en el sur de California, donde Alyssa vive con su familia en un barrio residencial aparentemente tranquilo. Tras años de sequía, las restricciones de agua forman parte de la rutina diaria: no regar el césped, no llenar la piscina, no ducharse demasiado tiempo. Hasta que un día el agua deja de salir del grifo y esta vez no queda nada que racionar.
En cuestión de horas el vecindario se transforma. La desesperación se apodera de las familias, que están dispuestas a todo por conseguir un bidón de agua. Cuando los padres de Alyssa no regresan a casa, ella, su hermano y un peculiar vecino se ven obligados a tomar decisiones cada vez más difíciles para sobrevivir. Lo que parecía un simple corte de suministro se convierte en un colapso social que pone a prueba la moral y los límites de todos.
Las distopías de Neal Shusterman suelen colocar a los personajes en situaciones extremas y aquí vuelve a hacerlo. El ritmo es bueno y la trama funciona de maravilla, es ágil y adictiva, de esas que te obligan a seguir leyendo sin parar. Me ha gustado mucho que sea autoconclusivo, porque la historia queda cerrada y eso siempre se agradece.
Si tengo que señalar algo que me hizo disfrutarlo un poco menos es el tono. Me ha parecido bastante adolescente y eso, en mi opinión, le resta algo de peso a la tragedia que está ocurriendo. No es algo negativo en sí, simplemente creo que podría haber sido más crudo y más adulto para que el impacto fuera mayor.
También me cuesta creer que en apenas cuarenta y ocho o setenta y dos horas el colapso fuera tan absoluto. Desde mi ignorante punto de vista postapocalíptico, en el que seguramente sería la primera en caer, me da la sensación de que habría margen para resistir un poco más sin que el mundo se desmoronara tan rápido. Puede que esa exageración esté al servicio de la tensión narrativa, pero a mí me resultó un poco forzada.
Aun así, el conjunto funciona muy bien. Es una historia intensa, con decisiones límite y un ritmo que no da tregua. Para mí es una lectura muy entretenida que confirma lo bien que el autor maneja las distopías incluso cuando el escenario es tan cotidiano como abrir un grifo y que no salga nada.
