HAN ROBADO EL INFINITO
Una joya de la ciencia ficción nacional
Han robado el infinito arranca con una premisa que parece clásica dentro de la ciencia ficción: una señal imposible en un sistema inexplorado que desencadena una misión de rescate. Pero lo que comienza como algo reconocible se transforma muy rápido en una historia mucho más compleja, donde cada decisión tiene el peso suficiente como para alterar el equilibrio del universo y donde la pregunta sobre qué nos hace humanos se vuelve constante.
Y aquí es donde sorprende de verdad. Nos empeñamos muchas veces en mirar fuera, en buscar grandes nombres internacionales dentro del género, pero este libro demuestra que aquí tenemos auténticas joyas. Desde las primeras páginas consigue dejarte boquiabierto, presentando un escenario que parece claro y de repente da un giro de argumento que no voy a desvelar porque es clave descubrirlo sin saber nada.
A partir de ahí la historia se construye sobre personajes muy bien definidos y sobre una base de ciencia ficción que no se queda solo en la superficie. Hay una carga filosófica muy interesante que se desarrolla a través de conceptos como el crecimiento acelerado, la clonación y otras ideas que profundizan en la psique humana en un futuro donde el viaje interestelar es una realidad.
Todo esto se mezcla con un ritmo ágil, giros inesperados y una tensión constante que hace que la lectura avance casi sola. No es solo una historia entretenida, también deja poso e invita a cuestionarse cosas importantes. Me ha sorprendido muchísimo; es una de esas lecturas que logran reconciliarte con el género. Sin duda voy a seguir leyendo a David Sanz, porque ha demostrado tener una voz propia y muy interesante.
