EL EMBRUJO
Atmósfera gótica que da escalofríos
Esta autora tiene un don muy concreto y es convertir lo cotidiano en algo profundamente perturbador. Lo que empieza como una investigación académica aparentemente normal termina convirtiéndose en una atmósfera opresiva y enfermiza donde la brujería parece filtrarse entre generaciones y épocas distintas. Minerva, una estudiante obsesionada con la obra de una autora de terror olvidada, descubre que detrás de aquella novela maldita hay desapariciones, presencias extrañas y una oscuridad que parece perseguir a las mujeres de una misma línea temporal desde el México de principios del siglo XX hasta la Massachusetts de los noventa.
La historia mezcla tres épocas diferentes con muchísima fluidez. Una bisabuela enfrentándose a las supersticiones y horrores rurales, una escritora consumida por una presencia sobrenatural durante la Gran Depresión y una protagonista actual que empieza a perder pie mientras investiga todo esto. Y lo mejor es que jamás te deja con sentimiento de confusión. Todo encaja poco a poco hasta formar una sensación constante de incomodidad.
La ambientación es brutal. Ese tipo de terror que no necesita monstruos ni sangre por todas partes porque se mete bajo la piel a través de pasillos universitarios, habitaciones silenciosas, manuscritos antiguos y relaciones humanas (y familiares) extrañas. Muy del estilo de Gótico, donde cada conversación parece esconder algo enfermizo.
Eso sí, la protagonista a veces toma decisiones que hacen desear darle una colleja importante, especialmente por cierta atracción absurda que desarrolla hacia su tío y que me sacaba bastante de la lectura en algunos momentos. Pero incluso con eso, la novela consigue atraparte gracias a cómo maneja el horror cotidiano y la sensación de maldición hereditaria.
Así que para mí es un libro perfectísimo para quienes disfrutan de la ficción histórica mezclada con brujería oscura, de las brujas de verdad, las crueles y supersticiosas, no las de cuentos bonitos, y sobre todo de ese terror que convierte lo normal en algo profundamente inquietante.
