Reseña sin spoilers de

AHORA TODO ES MEJOR

Portada Ahora todo es mejor
Ficha del libro

Autor: Neal Shusterman

Título completo: Ahora todo es mejor

Temas: distopía, virus, futuro probable, sociedad, trauma, muerte, felicidad

La reseña

Una epidemia de satisfacción absoluta y el colapso de la sociedad

¿Cómo seríamos los seres humanos si de repente desaparecieran todas nuestras emociones negativas? Neal Shusterman vuelve a plantear una premisa distópica fascinante que te obliga a reflexionar sobre nuestra propia sociedad.

En un futuro no tan lejano, un virus empieza a propagarse por el mundo provocando un efecto secundario completamente inesperado: una satisfacción absoluta. De la noche a la mañana, el estrés, la tristeza y la ansiedad se esfuman. Pero la verdadera crisis estalla cuando las grandes corporaciones y los estratos más altos descubren que la insatisfacción era, en realidad, el motor del consumo. Sin personas inseguras a las que venderles productos con envíos cada vez más rápidos, el sistema colapsa. En medio de este choque de intereses, tres adolescentes terminan en el epicentro de un peligroso juego de poder y de una epidemia de felicidad que amenaza con cambiar a la humanidad para siempre.

Como ya demostró en Siega, Shusterman es único creando conceptos extraordinarios que se quedan grabados en la memoria y que maduran contigo días después de cerrar el libro. De hecho, con el paso del tiempo me di cuenta de que esta historia me había gustado más de lo que creí al terminarla. No obstante, al igual que me ocurrió con Sed, me queda ese poso agridulce de sentir que la idea es impecable, pero que podía haber dado todavía más de sí. Personalmente, me habría encantado que hiciera un mayor hincapié en el desarrollo científico del fenómeno y no solo en el apartado humano y social.

Aun con ese detalle, la capacidad del autor para hacernos cuestionar nuestra forma de vivir sigue intacta. Es una lectura que deja huella y que demuestra por qué su forma de crear historias es siempre una apuesta segura. No dejaré de leerle jamás.