Portales de Carne: El Despertar
Groovy despierta con la peor resaca de la historia: lleva siglos fermentando. Encerrado en una cápsula bajo tierra, con un despertador de hueso tallado sonando sin ninguna piedad, tiene exactamente cinco hechos claros: sigue vivo, el despertador funcionó, es el 12 de octubre, tiene que detener algo que él mismo desató antes de dormirse… y todavía tiene resaca. Sopesa las prioridades. Decide seguir durmiendo. La cápsula lo mantiene dormido casi dos meses más, sin pedirle permiso. Cuando por fin despierta de verdad, alguien está cavando justo encima.
Ese alguien es Kovaxs: un soldado que acaba de ser desterrado por negarse a ejecutar la orden equivocada, enviado a investigar una firma energética imposible en un pueblo llamado Denver Lake. Lo que encuentra al final de su pala no es una anomalía. Es un hombre con una peineta, un sentido del humor insoportable, y una historia que empieza con una cita al cine que salió mal.
Un vaso antiguo con un corazón humano que no debería seguir latiendo. Una entidad que lleva generaciones buscándolo. Una corporación jugando a abrir puertas que no entiende. Y un hombre dispuesto a arruinarlo todo otra vez, con tal de arreglar lo que rompió la primera vez.
Portales de Carne: El Despertar es horror cósmico con la sangre fría de un chiste malo y el peso de una tragedia real debajo — el primer tomo de una trilogía que mezcla entidades imposibles, mitología templaria y el tipo de humor que solo funciona cuando lo que está pasando es, en realidad, aterrador.
MOTIVOS PARA LEER PORTALES DE CARNE: EL DESPERTAR
Un protagonista insoportable: Groovy es un antihéroe egoísta e irreverente que despierta de siglos de hibernación con una resaca monumental.
Horror cósmico y comedia negra: Atmósfera opresiva Lovecraftiana combinada con sarcasmo puro y chistes malos ante el peligro.
Narrativa rompedora: Rompe la cuarta pared alternando a un narrador omnisciente (R.A.R.O.) con el protagonista secuestrando el relato.
Dúo desastroso: La química explosiva entre el caos irresponsable de Groovy y la disciplina del soldado desterrado Kovaxs.
Mitología y ciencia imposible: Corazones latiendo en vasos antiguos, corporaciones sin control y secretos templarios.
Desencadenante ridículo: Todo este apocalipsis y caos interdimensional nació de una cita de cine que salió horriblemente mal.
Ritmo adictivo: Capítulos directos, diálogos mordaces e intriga constante desde el primer capítulo en Denver Lake.
Inicio de trilogía: Asienta las bases de un universo ambicioso repleto de misterio y errores del pasado por reparar.
«Esto ya lo arruiné antes. Y no tengo miedo de arruinarlo nuevamente.»
