SAGA CARL EL MAZMORRERO
El humor hecho libro.
El apocalipsis nunca había sido tan absurdo, violento y divertido. Lo que empieza con un hombre teniendo que cuidar de la insoportable gata de exhibición de su exnovia termina convirtiéndose en una invasión alienígena retransmitida como un reality show galáctico donde sobrevivir importa menos que dar espectáculo. Y sinceramente, la premisa ya es tan ridícula que funciona de maravilla.
Carl, un veterano de la Guardia Costera, y la princesa Dónut, una gata consentida con más ego que muchas celebrities actuales, se ven obligados a sobrevivir dentro de una especie de mazmorra gigantesca llena de trampas, monstruos, pociones, niveles y criaturas completamente dementes (a cual peor, cuando piensas que has visto todo, te vuelve a sorprender). Todo televisado para entretener a espectadores alienígenas que consumen la destrucción de la humanidad como si fuera un programa de máxima audiencia.
La saga es divertidísima. Salvaje, ingeniosa, gamberra y muchas veces completamente pasada de vueltas. Tiene ese humor absurdo que sabe perfectamente cuándo ser ridículo y cuándo ponerse sorprendentemente emocional o épico. Además, todos los personajes están tan bien definidos que absolutamente todos creen ser los protagonistas de la historia, y esa competición constante por destacar es parte de la gracia.
Obviamente Carl sostiene la trama, pero la princesa Dónut se roba inevitablemente cada escena en la que aparece. Es imposible no acabar adorándola. Y luego está cierta mascotita dinosaurio que consigue ser adorable y terrorífica al mismo tiempo.
Después de leer los tres primeros libros puedo decir que el tercero me pareció algo más repetitivo que los anteriores, pero aun así el nivel de entretenimiento sigue siendo altísimo. Hay acción constante, creatividad por todas partes y una sensación continua de videojuego caótico llevado al extremo.
Y mirad, pienso que esta saga pide a gritos una adaptación. Serie, anime, videojuego, lo que sea. Porque es tremendamente cinematográfica. Todo se siente gigantesco, exagerado y visual. Así que sí, entiendo perfectamente por qué se ha convertido en uno de los mayores fenómenos de los últimos años.
